martes, 2 de febrero de 2016

Diario de un gordeque 3ª semana



·         Martes. Empezó la semana con buen ánimo, tras ver el éxito de la semana pasada, quizá demasiado y aunque podría resultar difícil bajar de peso. Se hace ejercicio, fuera de los días planificados, esperando poder hacer esta semana cuatro días.
·         Miércoles. Es un día tranquilo y sin sobresaltos alimentarios y de estado “zen” que me da paz conmigo.

·         Jueves. Al contrario de los otros jueves, es un jueves que se mantiene las tentaciones apartadas. Parece que va a ser una semana tranquila y una entrada aburrida.
Es momento que dejes de leer si te aburres, esto no va a mejorar

·         Viernes. Se cumple el objetivo de comida y de deporte se supera con creces pegandome una buena palicilla, eso sí, solo 30’ pero de una aeróbico muy fuerte.
·         Sábado. Un sábado activo, con visita a museo y a punto de ir a comer a restaurante, que gracias a mi empecinamiento, acabamos en casa, para así comer de forma más moderada y poder hacer un poquillo de deporte.
·         Domingo. Visita a Planetario, luego comida en casa de Tía. La comida auguraba catástrofe en la contención alimenticia, aunque fue peor por la cerveza, no exageré en la comida.

Así me bebo las cervezas
·         Lunes. Lo que era una semana placentera y casi cumpliendo los objetivos el lunes empieza mal. Tras una noche de poco descaso, remata la mañana un cumpleaños. La visión de las porras y los churros, me hace olvidar parcialmente mi objetivo. Tras un primer ataque algo me hace recordar mi objetivo y tras dos porras y dos churros para mis ansias. Hice una retirada estratégica. Pero sin intención de volver.
Dando buena cuenta de churros y porras

      Esta ingesta de bollería supragrasienta me hace pensar no haber estropeado la semana.
Luego por la tarde hice mis 45’ de ejercicio, pero estaba muy cansado, me pesaban las porras que comí por la mañana, ya entra el factor psicológico.
Por la noche el ansia por comer me invadió como los hunos hicieron con media europa. ME comí un batidos de esos para quitar el hambre... pero nada, tuve que dar cuenta de embutido.
Asi parecía que me comía lo que había dentro del contenido
 

Resumen de semana, parecía que iba a ser una semana completa y satisfactoria consiguiendo mis objetivos, pero al bajar la guardia el último día rompe el pleno. 02/02, 93.8 Kg. Aunque se ha perdido un poco de peso, queda una mala sensación, ¿remordimientos? Respecto a mi ataque a las porras y churros. También la semana anterior hubo una bajada muy importante de peso, ¿esto puede ser excusa? Puede, pero ese comodín ya no sirve para la semana que viene. Que me echo a temblar, con los cumpleaños que vienen. Algo a tener en cuenta, que aunque se baje pronto de peso, es posible que haya una parada y habrá que tenerlo en cuenta.
El hecho de cumplir el objetivo hace de esta entrada un peñazo, lo sé, pero hace aparición algo que no conocía, la conciencia que me vigila.
Podemos ver la evolución en este enlace

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